Y volvámonos empíricos, yo para ti y tú para mi, adquiramos experiencias uno del otro hagamos que sean una misma, que nuestro epísteme sea concreto al pensarnos. Hagamos que el instinto nos lleve siempre al mismo lugar, tú a mi lugar y yo al tuyo, y aprender por la necesidad de saber más y más uno del otro. Muéstrame que no habrá calles sin salida y yo garantizaré que tendremos el camino.
